Una verdadera obra del Espíritu, 5ª Pte.
noviembre 22, 2009 Deja un comentario
Una verdadera obra del Espíritu, 5ª Pte.
Esta semana, hemos visto las características de una verdadera obra del Espíritu Santo, notando que exalta al verdadero Cristo, se opone los intereses de Satanás, dirige a las personas a las Escrituras, y eleva la verdad. Hoy, concluiremos esta serie viendo la última marca de la obra del Espíritu. Este material, des adaptado de Las marcas distintivass de la obra del Espíritu de Dios por Jonathan Edwards.
Resulta en amor por Dios y por otros
“El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (v.8).
Si el espíritu que esta obrando entre las personas opera como un espíritu de amor a Dios y a los hombres, es una marca segura que es el Espíritu de Dios. Este es la última marca que el apóstol da del verdadero Espíritu, y parece hablar de él como el más eminente. Él dedica más espacio a él insistiendo mucho más en él que los demás.
Cuando el espíritu que esta obrando entre las personas los lleva a tener pensamientos altos que exaltan al Ser Divino y Sus perfecciones gloriosas; cuando obra en ellos un sentido de admiración encantador de la excelencia de Jesucristo, representándolo como el jefe entre diez mil y totalmente maravilloso; cuando lo hace a él precioso a un alma, ganando y trayendo el corazón con esos motivos e inclinaciones al amor de Dios gratuitamente, y el maravilloso amor por el que murió de Cristo – debe de ser el Espíritu de Dios.
“Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero”, dice el versículo 19. El espíritu que hace que el alma añore por Dios y Cristo debe ser el Espíritu de Dios. Cuando deseamos la presencia y comunión del Salvador, una relación con Él, conforme a él, una vida que le agradece y honra, estamos bajo la influencia de Su espíritu.
Además, el espíritu que sofoca contenciones entre los hombres da un espíritu de paz y buena voluntad, excita los hechos de cariño externo, sinceramente desea la salvación de las almas, y despierta el amor por todos los hijos de Dios y los seguidores de Cristo; yo digo que cuando un espíritu opera detrás de esta manera, hay una de las más altas formas de evidencia de que este es el Espíritu Santo.
De acuerdo, hay un amor falso que seguidamente aparece entre aquellos quienes son dirigidos por el espíritu de engaño. Hay comúnmente en los entusiastas más “salvajes” una clase de unión y afección que crece del amor egoísta. Es producido por una clase de unión, en donde a diferencia de todos los demás y es objeto de ridículo del resto de la humanidad. Eso naturalmente los llevará aún más, a buscar aquellas peculiaridades que los hace objeto del desprecio de otros. (Así los gnósticos y los fanáticos “salvajes” que aparecen al principio de la Reforma, se jactaban de su gran amor del uno al otro – una secta de ellos en particular, se llamaban “la familia de amor”.). Pero esto es otra cosa diferente que el amor cristiano que yo acabo de describir.
Hay suficiente dicho sobre este pasaje de la naturaleza del verdadero amor cristiano par distinguirlo de tales falsos. Es el amor que sube de la aprensión de las maravillosas riquezas de la gracia y la soberanía del amor de Dios hacia nosotros en Jesucristo. (vea vv. 9-11, 19). El carácter más seguro del amor verdadero, divino y sobre natural – distinguiéndolo de los falsos que crecen de un amor egoísta natural – es esa virtud cristiana de humildad que brilla en él. Es un amor sobre todos los demás que renuncia, humilla y aniquila lo que llamamos el yo. El amor de Cristo es un amor humilde (1 Co. 13:4-5).
Cuando, sin embargo, vemos el amor atendido con un sentido de la pequeñez, vileza, debilidad y total insuficiencia de uno; cuando es unido con timidez a sí mismo, vaciamiento de sí mismo, abnegación, y pobreza de espíritu – aquellas son las fichas manifestadas del Espíritu de Dios.
Aquel que así mora en amor mora en Dios, y Dios en él.
Conclusión
Estas marcas que el apóstol nos ha dado son suficientes para defenderse y apoyarse ellas mismas. Ellas plenamente nos enseñan el dedo de Dios y son suficientes para superar a miles de estas objeciones pequeñas que muchos hacen de curiosidades, irregularidades, errores en conducta, y los engaños y escándalos de algunos profesores. Pero aquí algunos se pueden oponer. Después de todo, el apóstol Pablo dice en 2 Corintios 11:13-14, “Porque estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz”.
A lo cual respondo que esto no puede ser una objeción contra la suficiencia de estas marcas para distinguir el espíritu de verdad del falso en esos apóstoles y profetas falsos – aún cuando el diablo es transformado en un ángel de luz. Después de todo, la misma razón por la cual el apóstol Juan dio estas marcas fue para que podamos probar los espíritus. Por tanto prueba los espíritus por estas reglas y usted va poder distinguir el verdadero espíritu del falso – aún bajo el disfraz astuto.
fuente: panorama diario

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