Devocional: El peligro de la conversación frívola
abril 2, 2009 1 comentario
gracias a Rosa
Leer | PROVERBIOS 12.13-22
13 El impío es enredado en la prevaricación de sus labios;
Mas el justo saldrá de la tribulación.
14 El hombre será saciado de bien del fruto de su boca;
Y le será pagado según la obra de sus manos.
15 El camino del necio es derecho en su opinión;
Mas el que obedece al consejo es sabio.
16 El necio al punto da a conocer su ira;
Mas el que no hace caso de la injuria es prudente.
17 El que habla verdad declara justicia;
Mas el testigo mentiroso, engaño.
18 Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada;
Mas la lengua de los sabios es medicina.
19 El labio veraz permanecerá para siempre;
Mas la lengua mentirosa sólo por un momento.
20 Engaño hay en el corazón de los que piensan el mal;
Pero alegría en el de los que piensan el bien.
21 Ninguna adversidad acontecerá al justo;
Mas los impíos serán colmados de males.
22 Los labios mentirosos son abominación a Jehová;
Pero los que hacen verdad son su contentamiento.
Pídale a algunas personas que definan la chismografía, y le dirán algo acerca de esparcir rumores. Es correcto, pero no por completo. La chismografía incluye cualquier conversación frívola o maliciosa que dañe a alguien. En otras palabras, la conversación dañina es un pecado universal del que todos hemos sido culpables.
Por ejemplo, ¿ha hecho usted alguna vez un comentario negativo acerca de la manera como se vistió una persona? ¿Le dijo a un amigo que alguien que usted conoce debiera pensar en cambiar de trabajo? ¿Hizo comentarios acerca de la vida personal de otro individuo? Permítame hacerle una última pregunta: ¿Sintió algo en su espíritu mientras hablaba? Todos estos pueden ser ejemplos de chismes, de palabras que sí dañan a pesar de parecer inofensivas.
Los comentarios frívolos se hacen a menudo de un modo que los hace parecer diferentes a lo que se conoce tradicionalmente como chismes. Las personas enmascaran el chisme de tres maneras comunes: 1) en son de broma, 2) usando detalles personales de los demás “como ejemplo” y 3) disfrazando la difusión de la información como una petición de oración. Por supuesto, no toda broma o ilustración es chisme. El cuerpo de Cristo está llamado, sin duda, a orar por quienes están enfrentando situaciones difíciles. Por tanto, debemos conocer la diferencia entre la conversación sabia y la frívola.
La diferencia está en la motivación del corazón (Sal 19.14). La lengua se suelta fácilmente cuando la intención es arruinar el buen nombre de una persona o hablar de las desgracias de alguien. Sin embargo, el deseo de agradar a Dios y mostrar su gracia a nuestro prójimo, nos mueve a decir lo que es bueno para edificar (Ef 4.29).

En un seminario de desarrollo integral comentamos sobre esto y de ahí salió esto que dice:
“No tengo respeto por la justicia. Mutilo, pero sin matar. Rompo corazones y arruino vidas. Soy astuto y malicioso y gano fortaleza con la edad. Mientras más me cita, mas se me cree. Florezco en todos los niveles de la sociedad. Mis victimas están indefensas. No pueden protegerse de mí, porque no tengo nombre ni cara. Seguirme es imposible, porque me oculto en la multitud y en la oscuridad. Una vez que mancho una reputación, nunca vuelve a ser como antes. Derribo gobiernos y destruyo matrimonios. Arruino carreras y provoco noches de insomnio, dolores de corazón y pena. Hago que las personas inocentes lloren en su almohada. Llego a los titulares de los diarios y provoco angustias….. Mi nombre: ¡CHISME!”
El chisme es como una lengua con tres púas venenosas porque mata a tres personas: al que lo dice, al que lo escucha y a la persona de quien se habla. Y es la única herramienta punzante que se torna más aguda con el uso constante.